Cuánto dinero hay que defraudar para delito fiscal en Madrid

Cuando una inspección tributaria detecta ingresos no declarados, gastos discutidos, facturas consideradas falsas o devoluciones obtenidas indebidamente, una de las primeras preguntas que surge es cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal y cuándo dejamos de estar únicamente ante una controversia tributaria o una infracción administrativa.

En España existe un umbral económico muy importante: con carácter general, el artículo 305 del Código Penal exige que la cuota defraudada exceda de 120.000 euros. Sin embargo, esta cifra no puede interpretarse de forma aislada. Debemos saber qué cantidad se computa, a qué impuesto corresponde, qué período debemos analizar y si existió realmente una conducta dolosa dirigida a defraudar.

En Bufete Ruiz y Reguant somos abogados especializados en Derecho Penal Económico en Madrid y nuestra trayectoria se remonta a 1986. Cuando analizamos una investigación por delito contra la Hacienda Pública estudiamos conjuntamente el cálculo tributario, la prueba documental, la actuación del contribuyente y los elementos penales que debe demostrar la acusación.

Respuesta rápida: para saber cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal debemos fijarnos en la cuota defraudada, no simplemente en los ingresos ocultados. En el delito fiscal general del artículo 305, la cantidad debe exceder de 120.000 euros. Además, necesitamos una conducta defraudatoria penalmente relevante. Por debajo de ese umbral no se cumple este requisito cuantitativo del delito fiscal básico, aunque pueden existir importantes consecuencias tributarias y, dependiendo de los hechos, otras responsabilidades penales diferentes.

El límite general: más de 120.000 euros de cuota defraudada

La referencia principal está en el artículo 305 del Código Penal.

¿Te preocupa si tu situación fiscal puede constituir un delito? Nuestros abogados especializados en Derecho Penal Económico analizarán tu caso con total confidencialidad y te darán una respuesta clara desde el primer momento.

Este artículo castiga a quien, por acción u omisión, defrauda a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local mediante determinadas conductas cuando la cantidad legalmente computable excede de 120.000 euros.

No basta exactamente con llegar a 120.000 euros

La redacción legal utiliza el término “exceda”.

Por tanto, para el tipo básico general necesitamos superar los 120.000 euros.

Esta precisión resulta importante cuando el cálculo pericial se encuentra cerca del límite penal.

La cifra relevante no son los ingresos ocultados

Si queremos responder correctamente a cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal, debemos distinguir entre el volumen económico de las operaciones y la cuota efectivamente defraudada.

Ocultar 300.000 euros de ingresos no significa automáticamente haber defraudado 300.000 euros a Hacienda.

Necesitamos reconstruir la liquidación que realmente correspondía y determinar cuál fue el perjuicio tributario penalmente relevante.

Qué es exactamente la cuota defraudada

La cuota defraudada es uno de los elementos centrales de cualquier procedimiento por delito fiscal.

No equivale a la facturación

Una empresa puede haber omitido ingresos elevados y, sin embargo, presentar una cuota defraudada muy inferior porque debemos aplicar las reglas propias del impuesto.

Tampoco equivale necesariamente a la base imponible

Debemos diferenciar ingresos, base imponible, deuda tributaria y cuota defraudada.

Cada concepto cumple una función diferente.

La pericial económica puede ser decisiva

Cuando existe una discusión técnica sobre ingresos, gastos, operaciones vinculadas, deducciones o documentación contable, una diferencia relativamente pequeña en el cálculo puede determinar si permanecemos por encima o descendemos por debajo de los 120.000 euros.

Por nuestra experiencia en procedimientos de Derecho Penal Económico, consideramos especialmente importante revisar de forma independiente el cálculo realizado por la Administración cuando la cuantía constituye uno de los pilares de la acusación.

Cómo se calcula el límite de 120.000 euros

No podemos sumar cualquier deuda tributaria para alcanzar el umbral.

El artículo 305.2 contiene reglas específicas.

Tributos de período anual

Cuando estamos ante un tributo cuyo período impositivo es anual, debemos atender con carácter general a lo defraudado dentro de ese período.

IRPF e Impuesto sobre Sociedades son ejemplos habituales de tributos que pueden exigir este análisis anual.

Declaraciones con períodos inferiores a doce meses

Cuando se trata de tributos, retenciones, ingresos a cuenta o devoluciones periódicos cuyo período de declaración es inferior a doce meses, el Código Penal establece que el importe defraudado se refiere al año natural.

Esto es especialmente relevante en impuestos o retenciones presentados de forma mensual o trimestral.

No sumamos IRPF e IVA simplemente para superar el umbral

Imaginemos que en un ejercicio se atribuyen 80.000 euros de cuota defraudada en IRPF y 70.000 euros en IVA.

No podemos afirmar sin más que existen 150.000 euros de delito fiscal sumando ambos conceptos.

Debemos aplicar separadamente las reglas de cuantificación correspondientes a cada obligación tributaria.

Tampoco sumamos libremente ejercicios diferentes

El hecho de que existan 70.000 euros en un ejercicio y 70.000 euros en el siguiente no permite automáticamente convertir ambos ejercicios en un único delito de 140.000 euros.

Cada período debe analizarse conforme a las reglas del artículo 305.

La excepción para organizaciones y actividades económicas ficticias

El artículo 305 contiene una regla especial cuando la defraudación se produce en el seno de una organización o grupo criminal o mediante personas o entidades que aparentan desarrollar una actividad económica real sin hacerlo efectivamente.

En esos casos, el delito puede perseguirse desde el momento en que se alcanza la cuantía legal.

Esto no significa que exista una autorización general para sumar cualquier impuesto o cualquier ejercicio hasta superar los 120.000 euros.

Por debajo de 120.000 euros nunca existe delito

No debemos formular esta afirmación de forma absoluta.

No existiría el delito fiscal básico del artículo 305 únicamente por esa cuota

Si la cantidad penalmente computable no supera el límite exigido, falta el requisito cuantitativo del tipo básico general.

Puede existir una infracción tributaria

La Administración puede regularizar la deuda, exigir intereses y, cuando concurren los requisitos, imponer las sanciones administrativas previstas en la legislación tributaria.

También pueden existir otros delitos

Determinadas falsedades, conductas contables o actuaciones relacionadas con la operación pueden tener relevancia penal independiente si reúnen sus propios requisitos.

El artículo 310, por ejemplo, contempla determinadas conductas contables delictivas bajo condiciones específicas.

Existen además reglas diferentes para la Hacienda de la Unión Europea

El propio Código Penal establece umbrales y regímenes específicos cuando la defraudación afecta a los intereses financieros de la Unión Europea.

Por tanto, los 120.000 euros no deben presentarse como un límite universal para cualquier delito económico relacionado con fondos públicos.

Qué conductas puede castigar el artículo 305

El delito fiscal no consiste únicamente en “no pagar impuestos”.

El Código Penal describe diferentes modalidades.

Eludir el pago de tributos

Puede producirse, por ejemplo, cuando ocultamos conscientemente bases imponibles o incorporamos datos falsos con la finalidad de reducir la tributación.

Cantidades retenidas o que deberían haberse retenido

La norma incluye también las cantidades retenidas o que debieron retenerse y los correspondientes ingresos a cuenta.

Obtener indebidamente devoluciones

También puede existir delito cuando se obtienen devoluciones tributarias indebidas mediante una conducta defraudatoria y se supera la cuantía legal.

Disfrutar indebidamente de beneficios fiscales

El aprovechamiento fraudulento de determinados beneficios fiscales también puede integrarse en el artículo 305.

Superar 120.000 euros no significa automáticamente ser culpable

Este es otro punto fundamental.

El umbral económico es necesario, pero no suficiente.

Debe existir defraudación

El Derecho Penal no convierte automáticamente cualquier deuda tributaria elevada en delito.

La acusación debe acreditar una verdadera conducta defraudatoria.

Debemos analizar el dolo

En términos penales necesitamos estudiar qué conocía y qué pretendía realmente el contribuyente.

Una discrepancia interpretativa, un error contable o una controversia técnica no equivalen automáticamente a una voluntad de defraudar.

La documentación fiscal adquiere una importancia esencial

Informes de asesores, consultas, contratos, documentación contable, criterios fiscales utilizados y comunicaciones internas pueden resultar relevantes para explicar cómo se adoptaron determinadas decisiones.

Qué pena tiene el delito fiscal entre 120.000 y 600.000 euros

El tipo básico del artículo 305 contempla:

  • Prisión de uno a cinco años.
  • Multa del tanto al séxtuplo de la cuantía defraudada.
  • Pérdida de la posibilidad de obtener subvenciones o ayudas públicas.
  • Pérdida del derecho a disfrutar determinados beneficios o incentivos fiscales o de la Seguridad Social durante tres a seis años.

La pena concreta no puede determinarse únicamente con la cifra defraudada.

Debemos analizar el grado de participación, circunstancias modificativas, reparación, antecedentes y demás elementos legalmente relevantes.

Cuándo se aplica el delito fiscal agravado

El artículo 305 bis incrementa las penas cuando concurre alguno de los supuestos expresamente previstos.

Cuota superior a 600.000 euros

Si la cuota defraudada excede de 600.000 euros podemos encontrarnos ante el tipo agravado.

La pena prevista es de dos a seis años de prisión y multa del doble al séxtuplo de la cuota defraudada.

Organización o grupo criminal

La comisión de la defraudación dentro de una organización o grupo criminal constituye otra circunstancia agravante.

Estructuras utilizadas para ocultar elementos esenciales

No basta con utilizar una sociedad extranjera, una persona interpuesta o una estructura fiduciaria.

El artículo 305 bis exige que su utilización oculte o dificulte la determinación de:

  • La identidad del obligado tributario o responsable.
  • La cuantía defraudada.
  • El patrimonio del obligado tributario o del responsable.

Por tanto, no consideramos correcto identificar automáticamente cualquier estructura internacional con el tipo fiscal agravado.

Consecuencias adicionales

En el artículo 305 bis, la pérdida de acceso a subvenciones, ayudas y determinados beneficios fiscales o de Seguridad Social se extiende de cuatro a ocho años.

Una pena máxima de seis años impide siempre evitar la prisión

No.

Esta afirmación del artículo original necesitaba ser corregida.

Debemos atender a la pena finalmente impuesta

La posible suspensión de la ejecución de una pena privativa de libertad se analiza conforme al artículo 80 del Código Penal y depende, entre otros elementos, de la duración de la pena finalmente impuesta y de las circunstancias del condenado.

No podemos prometer la suspensión

Que una pena sea igual o inferior a dos años no significa por sí solo que vaya a suspenderse automáticamente.

El tribunal debe valorar los requisitos legales, antecedentes, circunstancias personales, conducta posterior y reparación o cumplimiento de las responsabilidades correspondientes.

Qué ocurre cuando Hacienda aprecia indicios de delito fiscal

Otro error frecuente consiste en pensar que Hacienda debe detener por completo sus actuaciones en cuanto detecta un posible delito.

La regulación actual es más compleja.

La Administración puede continuar el procedimiento

La Ley General Tributaria permite que, cuando se aprecien indicios de delito contra la Hacienda Pública, continúe la tramitación administrativa conforme a las reglas específicamente previstas.

Puede existir una liquidación vinculada al delito

Con carácter general, Hacienda puede separar:

  • Los elementos no vinculados al posible delito.
  • Los elementos relacionados con la posible responsabilidad penal.

La liquidación vinculada al delito queda posteriormente condicionada a lo que se decida definitivamente en el proceso penal.

Existen excepciones en las que Hacienda no practica esa liquidación

La Ley General Tributaria establece determinados supuestos, por ejemplo cuando liquidar pudiera perjudicar la investigación penal o existan determinados problemas para cuantificar o atribuir la deuda.

El procedimiento penal no paraliza automáticamente el cobro

La existencia de una causa penal no impide por sí sola que la Administración inicie actuaciones de cobro de la deuda liquidada.

La suspensión puede requerir una decisión judicial y está sometida a las condiciones legalmente previstas.

Qué ocurre procesalmente después de la remisión penal

Si los hechos llegan a la jurisdicción penal, actualmente la investigación corresponde con carácter general a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia competente, sin perjuicio de los supuestos atribuidos a otros órganos.

La reforma de la organización judicial sustituyó progresivamente los antiguos Juzgados de Instrucción por las correspondientes Secciones de los Tribunales de Instancia.

Podemos declarar como investigados

Tenemos derecho a conocer los hechos atribuidos, guardar silencio y estar asistidos por abogado.

Pueden practicarse diligencias patrimoniales y documentales

Dependiendo del procedimiento pueden solicitarse datos bancarios, documentación societaria, informes tributarios y otras diligencias relevantes.

La defensa debe empezar antes del juicio

La fase de investigación es especialmente importante para cuestionar la cuota, aportar documentación, solicitar periciales y discutir la existencia de dolo.

Podemos regularizar y evitar la responsabilidad penal

La regularización del artículo 305.4 puede tener un efecto decisivo, pero sus requisitos son estrictos.

Con más de 40 años defendiendo a particulares y empresas ante la Agencia Tributaria y los tribunales, en Bufete Ruiz y Reguant sabemos cómo proteger tus intereses. No esperes a que la situación se complique.

Necesitamos reconocimiento y pago completo

No basta simplemente con presentar una declaración complementaria.

La norma exige el completo reconocimiento y pago de la deuda tributaria objeto de regularización.

La regularización debe realizarse antes de determinados momentos

Debe producirse antes de que Hacienda nos haya notificado el inicio de actuaciones de comprobación o investigación dirigidas a determinar esas deudas.

Si esas actuaciones no se han producido, existen además otros límites relacionados con la presentación de denuncia o querella y con el conocimiento formal de diligencias penales.

No recomendamos improvisar una regularización

Antes de realizar un pago o presentar nuevas declaraciones debemos calcular correctamente qué deuda existe y comprobar si todavía estamos dentro del momento en el que la regularización puede producir sus efectos penales.

Qué ocurre si la investigación penal ya ha empezado

Que ya no podamos acogernos a la regularización exoneradora del artículo 305.4 no significa que cualquier pago posterior carezca de relevancia.

Reducción especial del artículo 305.6

El Código Penal permite que el juez o tribunal imponga la pena inferior en uno o dos grados al obligado tributario o autor del delito cuando, dentro del plazo legal desde la citación judicial, satisface la deuda tributaria y reconoce judicialmente los hechos.

Este mecanismo tiene requisitos propios y no debe confundirse con la regularización previa que impide la persecución penal.

Otros partícipes también pueden beneficiarse en determinados casos

El artículo 305.6 contempla asimismo determinados supuestos de colaboración activa de otros partícipes para identificar responsables, esclarecer los hechos o localizar patrimonio.

Cuándo prescribe un delito fiscal

La prescripción también depende de si estamos ante el tipo básico o el agravado.

Tipo básico: cinco años

Al tener una pena máxima de cinco años de prisión, el delito fiscal básico está sometido con carácter general a un plazo de prescripción de cinco años.

Tipo agravado: diez años

El artículo 305 bis contempla hasta seis años de prisión.

Al superar los cinco años de pena máxima, el plazo general de prescripción pasa a diez años.

El momento exacto de inicio debe analizarse

El artículo 132 establece como regla general que el plazo se computa desde la comisión de la infracción.

En los delitos fiscales necesitamos determinar cuándo quedó consumada concretamente la conducta atendiendo al impuesto, modalidad de defraudación y obligación tributaria analizada.

Por eso preferimos no afirmar que el plazo comienza siempre en una misma fecha para cualquier supuesto fiscal.

Responsabilidad de administradores y directivos

Cuando la supuesta defraudación se produce dentro de una sociedad, debemos determinar qué persona o personas participaron realmente en las decisiones investigadas.

Ser administrador no supone una condena automática

La responsabilidad penal es personal.

No consideramos suficiente afirmar que una persona era administradora para atribuirle automáticamente toda decisión tributaria adoptada por la compañía.

Debemos identificar su intervención real

Analizamos:

  • Quién decidió la estrategia fiscal.
  • Quién conocía las operaciones.
  • Quién firmaba o supervisaba declaraciones.
  • Qué información recibió cada administrador.
  • Qué funciones estaban delegadas.
  • Qué papel tuvieron asesores externos y departamentos financieros.

El asesoramiento recibido puede ser relevante

La intervención de asesores no excluye automáticamente la responsabilidad, pero puede resultar muy importante para determinar qué conocía realmente el administrador y si existía una interpretación fiscal defendible.

La propia empresa también puede tener responsabilidad penal

El Código Penal contempla expresamente la responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos contra la Hacienda Pública cuando concurren los requisitos generales del artículo 31 bis.

Multa para la persona jurídica

El artículo 310 bis establece diferentes multas en función de la pena prevista para el delito cometido por la persona física.

En el delito fiscal básico puede entrar en juego una multa del tanto al doble de la cantidad defraudada.

En supuestos cuya pena para la persona física sea superior a cinco años, puede corresponder una multa del doble al cuádruple.

Otras consecuencias para la empresa

La persona jurídica responsable puede perder durante el período legalmente establecido la posibilidad de obtener ayudas, subvenciones o determinados beneficios fiscales o de Seguridad Social.

También puede imponerse prohibición para contratar con las Administraciones Públicas y, cuando se cumplen los requisitos legales, otras penas previstas para personas jurídicas.

Responsabilidad de empresa y persona física pueden coexistir

No debemos elegir necesariamente entre acusar al administrador o a la sociedad.

Cuando concurren los presupuestos legales, ambas responsabilidades pueden analizarse dentro del mismo procedimiento.

Cuál es el papel de una pericial económica

Cuando nos preguntan cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal, la respuesta legal es relativamente sencilla, pero demostrar cuál es realmente la cuota puede ser mucho más complejo.

Podemos discutir los cálculos de Hacienda

Una pericial puede analizar:

  • Ingresos atribuidos.
  • Gastos rechazados.
  • Facturas cuestionadas.
  • Operaciones societarias.
  • Deducciones.
  • Valoraciones.
  • Movimientos bancarios.
  • Criterios contables y fiscales.

La diferencia puede afectar directamente a la tipicidad

Si la acusación calcula 130.000 euros y una revisión técnicamente fundamentada reduce la cuota a 115.000 euros, la discusión no es únicamente sobre la pena: puede afectar al propio umbral del artículo 305.

También puede afectar al tipo agravado

Lo mismo ocurre alrededor del límite de 600.000 euros del artículo 305 bis.

Errores que recomendamos evitar durante una inspección

Asumir inmediatamente el cálculo de Hacienda

La cuantificación administrativa puede y debe revisarse cuando existen fundamentos técnicos para hacerlo.

Entregar documentación sin conocer su alcance

Debemos cumplir nuestras obligaciones, pero también entender qué documentación se está solicitando y por qué puede resultar relevante.

Hacer manifestaciones improvisadas

Una explicación aparentemente inocua puede adquirir importancia posteriormente si el asunto se judicializa.

Esperar a recibir una citación penal para acudir a un abogado

Cuando ya existen indicios de una posible cuota penalmente relevante, recomendamos coordinar cuanto antes el análisis tributario con la estrategia penal.

Qué estrategias de defensa podemos analizar

No existe una única defensa para todos los delitos fiscales.

Cuestionar que la cuota supere 120.000 euros

Puede ser la cuestión principal cuando la cuantificación se encuentra próxima al umbral.

Discutir la existencia de dolo

Una controversia fiscal técnicamente defendible puede plantear un escenario muy diferente de una ocultación deliberada.

Analizar la prescripción

Debemos estudiar fechas, tipo aplicable e interrupciones del plazo.

Comprobar si existió regularización válida

La fecha y contenido de cualquier regularización previa pueden resultar determinantes.

Estudiar el grado de intervención de cada investigado

En empresas con varios administradores, departamentos y asesores externos debemos individualizar las responsabilidades.

Valorar el artículo 305.6 cuando proceda

Cuando la situación procesal y probatoria lo aconsejen, también podemos estudiar las posibilidades legales de reducción de pena mediante satisfacción de la deuda y reconocimiento de los hechos dentro de los requisitos establecidos por la norma.

Cómo trabajamos los delitos fiscales en Bufete Ruiz y Reguant

En Bufete Ruiz y Reguant somos un despacho especializado en Derecho Penal Económico y abordamos estos procedimientos desde una perspectiva penal, probatoria y económica.

Empezamos revisando qué impuesto y ejercicio están siendo investigados y cómo se ha calculado la cuota.

Después analizamos las actuaciones inspectoras, documentación contable, contratos, informes fiscales y comunicaciones relevantes.

También estudiamos qué persona tomó cada decisión y si existe prueba suficiente para atribuir conocimiento y voluntad defraudatoria.

Cuando resulta necesario coordinamos la estrategia con profesionales económicos y tributarios para cuestionar técnicamente los cálculos de la Administración.

Nuestra trayectoria, que se remonta a 1986, nos permite afrontar asuntos en los que una controversia fiscal puede convertirse en un procedimiento penal de especial complejidad.

Cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal: ejemplos prácticos

Cuota de 95.000 euros

No alcanzamos el requisito cuantitativo del delito fiscal general del artículo 305 por esa cuota concreta.

Esto no impide la regularización tributaria, sanciones administrativas cuando correspondan o el análisis de otras posibles conductas.

Cuota de 120.000 euros exactos

El artículo 305 exige que la cantidad exceda de 120.000 euros.

Por tanto, alcanzar exactamente esa cifra no supera el umbral establecido por el tipo.

Cuota de 135.000 euros

Superamos el requisito cuantitativo, pero todavía debemos demostrar que existió una verdadera conducta defraudatoria dolosa.

Cuota de 650.000 euros

La cantidad excede de 600.000 euros y puede resultar aplicable el artículo 305 bis, con su régimen agravado.

80.000 euros en IRPF y 70.000 en IVA

No sumamos automáticamente ambos importes como si constituyeran una única cuota de 150.000 euros.

Debemos analizar separadamente cada obligación conforme a las reglas del artículo 305.2.

40.000 euros por trimestre de IVA durante un mismo año

Cuando los períodos de declaración son inferiores a doce meses, la ley establece que el importe defraudado se refiere al año natural.

Por tanto, este supuesto no puede analizarse tratando cada trimestre como si necesariamente fuera un compartimento penal completamente independiente.

Conclusión: cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal

La respuesta general a cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal es que la cuota defraudada debe exceder de 120.000 euros para el delito fiscal básico del artículo 305.

Pero esa cifra es únicamente el punto de partida.

Debemos determinar qué se considera cuota defraudada, qué período se computa, qué impuesto estamos analizando y si existe realmente una actuación dolosa dirigida a defraudar.

También debemos comprobar si se supera el límite de 600.000 euros o concurren otras circunstancias del artículo 305 bis, porque el régimen penal puede agravarse.

En Bufete Ruiz y Reguant analizamos estos procedimientos desde el inicio para comprobar si existe realmente delito, si el cálculo de la Administración es correcto y qué estrategia permite defender mejor los intereses del cliente frente a Hacienda y ante la jurisdicción penal.

Preguntas Frecuentes sobre cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal

Si Hacienda ha iniciado actuaciones contra ti o tu empresa, cada día cuenta. Contacta hoy con nuestro equipo y recibe una valoración jurídica personalizada para saber exactamente en qué punto te encuentras y cómo actuar.

¿Cuánto dinero hay que defraudar para cometer delito fiscal en España?+
En el delito fiscal general del artículo 305, la cuota defraudada debe exceder de 120.000 euros. No hablamos necesariamente de ingresos ocultados, sino de la cuota penalmente computable conforme a las reglas del impuesto y del período correspondiente. Además, superar esa cuantía no basta: debe existir una conducta defraudatoria con relevancia penal.
¿Si defraudo exactamente 120.000 euros existe delito fiscal?+
El artículo 305 exige que la cuantía exceda de 120.000 euros. Por tanto, alcanzar exactamente esa cantidad no supera el umbral cuantitativo del tipo básico general. Debemos comprobar, no obstante, si existen otras conductas o figuras penales distintas que requieran análisis.
¿Podemos sumar distintos impuestos para alcanzar los 120.000 euros?+
No debemos sumar libremente cuotas de impuestos diferentes para superar el límite. El artículo 305.2 establece reglas específicas para determinar la cuantía según el período impositivo, período de declaración o concepto tributario. En declaraciones periódicas inferiores a doce meses, la cantidad se refiere al año natural.
¿Qué pena tiene defraudar más de 120.000 euros?+
El tipo básico del artículo 305 contempla prisión de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la cuantía defraudada, además de la pérdida temporal de la posibilidad de obtener determinadas ayudas, subvenciones y beneficios fiscales o de Seguridad Social. La pena concreta dependerá de las circunstancias del caso.
¿Cuándo se considera delito fiscal agravado?+
El artículo 305 bis se aplica, entre otros supuestos, cuando la cuota defraudada excede de 600.000 euros, cuando la defraudación se comete en una organización o grupo criminal o cuando determinadas estructuras interpuestas dificultan u ocultan la identidad del obligado, la cuantía defraudada o su patrimonio. La pena puede ser de dos a seis años de prisión y multa del doble al séxtuplo.
¿Podemos regularizar antes de que exista un procedimiento penal?+
El artículo 305.4 contempla la regularización con efectos penales cuando existe completo reconocimiento y pago de la deuda antes de los momentos procesales y administrativos establecidos legalmente. No basta con presentar una declaración complementaria sin analizar si se cumplen todos los requisitos y si todavía estamos dentro del plazo legal.
¿Si ya estamos investigados, pagar a Hacienda puede reducir la pena?+
Puede ser relevante. El artículo 305.6 permite en determinados casos imponer una pena inferior en uno o dos grados cuando se satisface la deuda tributaria y se reconocen judicialmente los hechos dentro del plazo establecido desde la citación judicial. Debemos estudiar si esta vía resulta jurídicamente aplicable y estratégicamente conveniente.
¿Una empresa puede ser condenada por delito fiscal?+
Sí, cuando concurren los requisitos de responsabilidad penal de las personas jurídicas. El artículo 310 bis contempla multas y otras consecuencias específicas. La responsabilidad de la empresa debe analizarse separadamente de la responsabilidad personal de administradores, directivos u otras personas físicas implicadas.
¿Cuándo prescribe un delito fiscal?+
El tipo básico prescribe con carácter general a los cinco años y el tipo agravado del artículo 305 bis, cuya pena máxima alcanza los seis años de prisión, a los diez años. El momento exacto desde el que debemos contar el plazo depende de cuándo se considere cometida la infracción y de las posibles causas de interrupción de la prescripción.
Compartir